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Así se ven afectados los ojos, tras estar varias horas en el computador

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CC hitech0141 - Pixabay

Hubo un tiempo en que no existían los smartphones, las tablets ni los libros electrónicos. Las videoconsolas eran un privilegio, en las casas no había un triste portátil y la única pantalla que rompía de la casa era la del televisor.

Para los estándares modernos, era una vida asceta que solo era perturbada, tarde o temprano, cuando una madre preocupada por el daño que la tecnología podía provocar en el bienestar de sus retoños formulaba una frase icónica: “¡No te acerques tanto a la tele niña, que te vas a quedar ciega!”.

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Ahora la casa, la calle, el trabajo, el metro y la vida, en general, son multipantalla pero, en lo que respecta al grito materno… ¡qué poco hemos cambiado!

Es más, la idea de que las pantallas dañan la vista está más fuerte que nunca, y con razón. Según un estudio de Hootsuite, las personas pasan  5,20 horas diarias, 2,53 frente a la televisión y 1,38 en las redes sociales. Los más pequeños no son ajenos a esta inversión del tiempo, tan mediada por la tecnología. Según el Informe Norton, My First Device, los niños pasan conectados al móvil 2 horas y 24 minutos en España.

Ante tanta dependencia, lo primero que viene a la cabeza es, curiosamente, lo mismo que se le pasaba a nuestras madres en los años ochenta: tantas horas pegados a una pantalla no puede traer nada bueno. Y merecemos una respuesta certera, y, en este mundo multipantalla, ineludible: ¿De verdad son las pantallas tan malas para la salud ocular?

Ojos fatigados y secos, el peaje de los ordenadores

El oftalmólogo Jesús Zarallo, especialista en retina médica y quirúrgica del Hospital Universitario del Henares, confirma que el uso de las pantallas sí puede producir problemas, además de agravar otros ya existentes. “El más frecuente con el que nos encontramos es la fatiga ocular, que se produce por la necesidad de enfocar a una distancia muy cercana”, indica.

Y explica que, para mantener la atención constante a una pantalla, “necesitamos que ciertos músculos oculares sostengan un trabajo, y es ese esfuerzo el que provoca síntomas como la pesadez y el dolor de los párpados, el escozor o picor, las ganas de mantener los ojos cerrados, incluso el dolor de cabeza, molestias cervicales y vértigo”. Nada que no sepan quienes se mueven en un entorno laboral que se reduce a un rectángulo luminoso.

Otro efecto de las pantallas que sufren muchas personas, cuyos síntomas se agravan con el uso de los dispositivos, es el síndrome del ojo seco. Se produce por una falta de lubricación, la consecuencia de la concentración constante en la pantalla. “Hace que parpadeemos menos y que tengamos los párpados más abiertos de lo normal”, explica el especialista. Más tiempo de exposición al aire y más superficie expuesta, la combinación perfecta para fomentar la sequedad ocular.

Cada vez hay más miopes, y las pantallas sí tienen culpa

Entonces, ¿no es cierto que por culpa de nuestra adicción a las pantallas en los últimos 50 años el número de miopes se ha duplicado en el mundo y que la OMS estima que para el 2050 lo será la mitad de la humanidad? El profesor de la Universidad de Murcia, Diego López Alcón confirma este incremento de la miopía, pero el especialista no lo relaciona exclusivamente con las pantallas.

Aunque sí tienen que ver con el uso creciente de las tecnologías de la información.