Los brazos nos delatan... Para muchas, después de cierta edad, representan un problema: el tan temido “efecto salero” nos limita a la hora de elegir la ropa que usaremos y nos hace sentir súper incómodas
La zona más afectada suele ser la cara interna, donde los músculos y la piel ya no tienen la tonicidad de los años de juventud. Opciones para revertir este problema.
En cierto momento, usar una musculosa, una camisita sin mangas o un strapless se vuelve casi una misión imposible. Sí, el “efecto salero” se adueña de nuestros brazos y hasta limita nuestros movimientos.
Actualmente, existen tratamientos no invasivos que trabajan la flacidez de esta zona tan complicada a nivel de la piel y el músculo para poder reducir y tonificar.
Las sesiones de radiofrecuencia, por ejemplo, tonifican la piel por medio de calor inducido, produciendo una mayor cantidad de colágeno y elastina, lo que provoca un efecto tensor. Las sesiones de ondas rusas funcionan como contractores para tonificar el músculo. En caso de querer reducir algunos centímetros la circunferencia del brazo, se utiliza termoterapia con gel tibio y vendas comprensoras.
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