El pasado fin de semana se realizó un particular concurso anual de belleza que este año tuvo lugar en la ciudad israelí de Beersheva.
Decimos particular, porque no se premiaban a las figuras esbeltas con medidas 90-60-90, como suele ser común en otros certámenes como Miss Universo y el Reinado de Cartagena. Pues este era para mujeres de tallas grandes.
En esta edición participaron candidatas de 16 países. Para ellas, uno de los requisitos a cumplir era contar con por lo menos 80 kilogramos de peso en su masa corporal. La singular ceremonia de premiación y coronación se llevó a cabo en el Centro Cultural de la ciudad ubicada al sur de Israel, con gran asistencia del público local, invitados y turistas.
Las candidatas además de disputarse el honor de ser la “gordita” más bella, compitieron por un lujoso anillo de diamantes y un jugoso contrato con una agencia de publicidad por un año. La ganadora de la noche fue la israelí Vered Fischer de 22 años de edad y con un registro de 110 libras en su cuerpo.
Los organizadores del reinado aseguran que esta elección tiene como propósito demostrarle al mundo entero que entre los buenos y los malos, o mejor, entre los gordos y los flacos no existen diferencias. Sin embargo, en muchas ocasiones esta clase de de eventos ha generado polémica entre críticos quienes han cuestionado con mucha vehemencia los códigos de belleza femenina que rigen en el medio oriente.