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Foto: ranys/Pixabay.com

¿Qué es el omega 3?

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Estos ácidos grasos tan populares favorecen la salud cardiovascular y el sistema nervioso.

¿Tienes presente que el omega 3 debe formar parte de tu vida? “Los ácidos grasos omega 3 son esenciales para una buena salud y un desarrollo adecuado”, certifica la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mala noticia es que el cuerpo humano no puede producirlos por sí mismo, por lo que hay ingerirlos periódicamente y “en cantidad suficiente”, recalca la OMS.

El primer estudio que refirió las bondades del omega 3 data de 1956. Desde entonces, numerosas investigaciones epidemiológicas han demostrado la asociación entre el consumo de ácidos grasos omega 3 y la protección frente al desarrollo de enfermedad cardiovascular. Algunos de estos estudios han tomado como base la alimentación de los esquimales y el buen estado de su corazón.

Esta relación tiene que ver con que la EPA y el DHA (ácidos grasos de la familia omega 3) “pueden afectar a muchos aspectos de la función cardiovascular, incluida la inflamación, la arteriopatía periférica, los eventos coronarios mayores y la anticoagulación”, como se afirma en un estudio publicado en la revista Advances in Nutrition en 2012 y elaborado por el Instituto de Investigación Farmacéutica de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Salud de Albany.

La OMS calcula que “en 2015 murieron 17,7 millones de personas por enfermedad cardiovascular”. Es la principal causa de muerte en todo el mundo. Teniendo esto en cuenta es fácil entender la importancia del consumo de omega 3.

Ayuda al buen desarrollo cerebral del feto

Pero el corazón no es el único beneficiado. Según el informe del Instituto de Investigación Farmacéutica de Albany “varios estudios confirmaron el beneficio de la administración de suplementos de omega 3 durante el embarazo en términos del desarrollo adecuado del cerebro y la retina”.

Además, hace referencia al consumo de estos ácidos grasos y “su correlación con una gestación más larga“, lo que podría disminuir el número de partos prematuros. Estudios médicos coinciden en resaltar la relación entre niveles inadecuados de omega 3 en el organismo y el desarrollo de algunas enfermedades.

Un informe de la revista de la Asociación Médica Estadounidense, JAMA Neurology, aseguraba en 2016 que su ausencia puede influir en la enfermedad de Alzheimer, y otro de la Academia de Neurología de EE.UU. consideraba que “un índice de omega 3 más bajo puede indicar un aumento en el riesgo de atrofia del hipocampo”. Y sin embargo, el omega 3 no está presente de manera efectiva en muchas dietas.

La Fundación del Corazón constató en una encuesta realizada en 2015 que “hasta un 52% de la población española mayor de 40 años consume menos cantidad de pescado azul de la que establece la dieta mediterránea y recomienda la OMS; y casi un 30% reconoce no ingerirlo nunca”.

Y es precisamente en el pescado azul donde es más fácil encontrar omega 3. Esa es la razón de que también la American Heart Association recomiende comer pescado al menos dos veces a la semana, especialmente el graso. La Fundación del Corazón habla de 250 mg al día de omega 3, lo que requiere una especial atención en nuestra dieta.

Es importante saber qué alimentos son ricos en omega 3. El Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos habla en concreto del pescado, especialmente el graso de agua fría, como el salmón, la caballa, el atún, los arenques, y las sardinas así como ciertos mariscos.

A estos alimentos hay que añadir los enriquecidos con omega 3. Uno de ellos es la leche, que por sus características físico-químicas es un vehículo ideal para la grasa y, por tanto, para los omega 3. Se ha convertido de esta manera en un práctico sistema de aumentar la ingesta de estos ácidos en la dieta diaria, como se dice en un estudio de 2003 publicado en la revista española Nutrición Hospitalaria, según el cual la ingesta diaria de leche desnatada suplementada con ácidos grasos poliinsaturados omega 3 tiene efectos favorables en los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

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