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Nueve hábitos cotidianos que nos hacen envejecer más rápido

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Rutinas cotidianas que consideramos correctas pero no lo son, hábitos dietéticos adoptados a favor de la silueta o rituales de higiene mal interpretados que dañan la piel dilapidando su resistencia y causando, además de problemas estéticos, el envejecimiento prematuro, dermatitis atópica o couperosis. Paloma Cornejo, dermatóloga de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) explica qué errores son los más dañinos y cómo podemos evitarlos.

Usar un estropajo para enjabonarse bajo la ducha

Elevada a los altares por las tendencias más eco, esta esponja de fibras vegetales procedente de un fruto que le da nombre “puede resultar excesivamente agresiva con el manto hidrolipídico —el escudo protector de la epidermis formado a base de células muertas y lípidos procedentes de las glándulas sebáceas—, ya que sus fibras arrastran todo lo que encuentran a su paso. Usarla a diario es dejar a la piel prácticamente desnuda frente a las agresiones externas”, afirma la experta, quien recomienda exfoliar con suavidad solo una vez cada 15 días.

Acostarse con la cara sucia

La pereza es la razón por la que muchas personas se van a la cama sin retirar la suciedad y el maquillaje del rostro. “Aunque no se maquille habitualmente, cada noche es necesario limpiar, con un producto suave y adecuado al estado de cada piel, la suciedad acumulada durante el día. Con más motivo si se suda mucho o se vive en una ciudad”, alega la experta. La polución se ha convertido en uno de los puntos que más preocupan a los expertos en antienvejecimiento. El agua micelar es un recurso fantástico para cumplir con el cutis en menos de 2 minutos.

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Lo contrario tampoco es bueno. “La higiene excesiva es uno de los factores que explican el aumento de un 300% de pieles atópicas en los últimos 30 años”, afirma Cornejo y recomienda “aprender a convivir con las bacterias y solo emplear herramientas para eliminarlas cuando realmente afectan a la salud, no por costumbre”.

Ducharse con agua caliente

Nada más placentero que una ducha caliente, pero advierte la dermatóloga: “El agua por encima de la temperatura corporal es una de las principales causas de deshidratación epidérmica, que unida al uso de geles y jabones demasiado agresivos que alteran el pH de la piel, es el primer paso hacia otras afecciones más drásticas como la dermatitis atópica”. Además, favorece la flacidez cutánea. Lo ideal es ducharse a diario, pero con agua tibia y solo enjabonando axilas, genitales y pies.

No usar protector

Todos los dermatólogos están de acuerdo: el mejor tratamiento contra el envejecimiento de la piel es un protector. Y no debemos limitarlo solo a las jornadas de playa o piscina: “Su uso debe ser diario, sobre todo en el rostro”.

La experta recomienda “utilizar una crema de tratamiento facial con SPF mínimo de 30, y repetir su aplicación al menos dos veces al día, sin olvidar las orejas, el escote, la nuca y, en el caso de los calvos, el cuero cabelludo”. Además de prevenir el cáncer de piel, este hábito evita la aparición de manchas, arruguitas y flacidez.

Cero gafas de sol

“Son el mejor cosmético para combatir las patas de gallo, ya que los movimientos y gestos repetitivos, son los principales responsables de su aparición precoz”, afirma la doctora. Pero no vale cualquier gafa, solo aquellas que estén homologadas por la Comunidad Europea y con cristales seguros que eviten que los rayos solares dañen la retina. Las gafas de sol deben adquirirse en ópticas y farmacias.

Beber alcohol

Además de acarrear problemas graves para la salud, consumir alcohol puede producir couperosis (venitas rojas en la nariz, mentón y mejillas fundamentalmente), deshidratación, descamaciones y acelerar la flacidez cutánea, ya que también desorganiza las fibras de colágeno y elastina, responsables de la tersura y elasticidad del cutis.

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El alcohol deshidrata el tejido conectivo porque actúa como un diurético e impacta sobre producción adecuada de la vasopresina, la hormona encargada de indicar a los riñones que absorban las vitaminas y oligoelementos que el organismo necesita antes de eliminar líquidos por la orina. Cuando la absorción es mínima, la piel se muestra fatigada, cetrina, arrugada, seca y con los poros abiertos”, aclara la experta.

No comer frutas y verduras

No incluir estos alimentos en la dieta, no solo afecta al aparato digestivo y a la salud del organismo en general, sino que también se traduce en un envejecimiento prematuro de la piel. “Son las mejores herramientas para combatir los radicales libres, esas moléculas de oxígeno trastocadas que oxidan el organismo y lo envejecen“, expone la dermatóloga. Bayas, frutos rojos, tomates, zanahorias, melocotones, sandías, fresas, naranjas, mandarinas…

Fumar

Según del Hospital Universitario de Lund (Suecia) sobre la incidencia del tabaquismo sobre la circulación sanguínea de la piel, el tabaco reduce la respuesta relajante de los micro-vasos sanguíneos cutáneos a los diferentes estímulos en pacientes fumadores crónicos en comparación a los no fumadores. Al no haber una buena circulación, la piel se ve privada de nutrientes y oxígeno, y envejece de forma prematura.

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