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Ocho términos que los ‘millennials’ usan en la intimidad

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Cada generación tiene su jerga. Decir “finstro”, “guay del Paraguay” o “ser más majo que las pesetas delata cierta edad”. Los ‘millennials’ marcan distancias con las generaciones precedentes con neologismos recién salidos del horno del lenguaje coloquial anglosajón. Y, ojo, que las relaciones sociales ya no son solo cosa de dos: las redes sociales son escenario y actor en muchas de ellas. Allí también se flirtea, se ponen los cuernos, se da la callada por respuesta o se hace la cobra. Estos son algunos de los términos más usados por los jóvenes para describir distintas situaciones que ocurren en las relaciones de pareja.

1. Ghosting

Es eso de hoy estoy contigo a partir un piñón y mañana no doy señales de vida. Ni mañana, ni pasado, ni nunca más. Así, sin más explicación. Los millennials no han inventado una de las formas más cobardes de zanjar una relación, pero sí le han puesto nombre: ghosting (del inglés ghost, fantasma).

Ahora te mandan un whatsapp, lo lees para que el contrario sepa que estás ahí por el doble check, pero no respondes. Incluso lo lees sin abrir la aplicación para que el otro no sepa que lo has leído. Te esfumas, te conviertes en un fantasma que deja de responder. ¿Y qué tal lo de llamar por teléfono para que tenga la decencia de cortar de viva voz? Por todos los dioses, los millennials no llaman por teléfono. Lo de marcar un número y hablar es cosa de baby boomers.

2. Zombieing

En román paladín: rondar a tu ex de hace tiempo porque ahora no te comes un colín es hacer el zombie. Nada nuevo bajo el sol, solo que ahora la estrategia se simplifica al máximo: antes no quedaba otra que esperar en la puerta de la oficina del contrario, hacerse el encontradizo con cualquier excusa peregrina para ver si colaba y había plan. Ahora, se soluciona enviando un whatsapp del tipo “Hola, ¡cuánto tiempo sin hablar! ¿Te apuntas a un concierto este sábado?”.

No hace falta ser un genio para saber que estos seres del inframundo no duran mucho en el mundo de los vivos. Son pan para hoy y mucha hambre (y quizás lágrimas) para mañana. Desaparecerán en cuanto tengan mejor plan. Así que lo mejor es no hacerse ilusiones.

3. Curving

Existe una calaña aún peor que los del ghosting. Son los del curving, una mezcla entre indecisión y el “no lo tires, que nunca se sabe si te hará falta”. Como su nombre indica, es hacer curvas, requiebros o cobras, pero en el ámbito digital.

Para entendernos, es ese rollete que tarda en responder a los whatsapps unos días o semanas y pone alguna excusa ramplona del tipo “he tenido mucho lío en el curro”. Aparentemente no se cierra a retomar la relación, pero, cada vez que le insistas en quedar, volverá a dar largas.

4. Benching

Literalmente significa chupar banquillo. En otras épocas, se usaba lo de “ser el paño de lágrimas” de ese amigo o ex que siempre pasa por boxes cuando una relación le fracasa. Son como el perro del hortelano: ni comen, ni dejan comer. Son esos ex que llaman llorando a las tres de la madrugada, quizás con alguna copa de más y jurando que eres su media naranja después de que su pareja le haya mandado a paseo. Los que se plantan en tu casa “casualmente” en ese puente en que todos sus amigos se han ido de la ciudad y que te piden guerra cuando no tienen mejor opción. Entrar en el juego del benching es asumir un papel de secundario esporádico de por vida.

5. Orbiting

Un sí es, no es, ahora te ignoro, pero te doy pistas para que sepas que te sigo de cerca, aliñado con redes sociales. Hace dos décadas era ese o esa amante que, sin previo aviso, pasaba de cogerte el teléfono, pero que no dudaba en preguntar a tu entorno qué tal te iba. Hoy hacer orbiting (u orbitar) es pasar ampliamente de responder al Whatsapp o (peor aún) bloquearte en esa aplicación, pero reírte las gracias en las redes sociales abiertas (Twitter o Instagram), dándote likes o retuiteando vídeos graciosos.

6. Sexting

Un concepto ya algo viejo: el intercambio de mensajes de texto de alto voltaje que terminan con la masturbación de ambos tortolitos, pero cada uno en su casa, con una mano en el teclado y la otra en el fragor genital. El efecto es similar al del envío de cartas de amor por correo ordinario de antaño, pero con la inmediatez de Internet.

7. Cushioning

Tu relación hace aguas y ya andas tanteando el mercado. Pides los móviles o sigues de pronto en redes a posibles nuevos amores, das muchos likes a posibles candidatos para sustituir a tu pareja actual, haces un poco de sexting, pones comentarios con dobles intenciones… Incluso te permites escarceos de verdad en el mundo real. Todo sin haber cortado con tu pareja actual.

Como su propio nombre indica, hablamos de amortiguación. Es decir, cubrirse las espaldas para volver al mundo de la soltería. Antes se hablaba de volver al mercado o solapar relaciones. Lo de la amortiguación, asumámoslo, suena mejor.

8. Friendzone

Es esa peligrosa “zona de amigos” donde uno quiere pasar a mayores y el otro responde con un “me gustas, pero solo como amigo”. En el escalafón sentimental, uno de los mayores batacazos que cualquier humano puede sufrir en sus propias carnes.

En: BuenaVida/Elpais.com

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