
Reza las plegarias con mucha devoción y en un espacio en solitario. Pide con fe protección a tu vida y alejar las malas energías que puedan estar circulando por tu vida. Busca con la que mejor te sientas identificado, no es necesario orar todas, sino la que veas que pueda ayudar a la situación de tu vida por la que estas atravesando.
Lee también: 5 favores que concede San Cipriano y cómo pedir: Protege contra brujería y maleficios
San Miguel Arcángel, San Cipriano, San Benito, Santa Justina, San Patricio, San Expedito y San Antonio Abad son los siete santos más reconocidos para pedir protección ante la brujería. Estas figuras celestiales podrían ayudar a romper hechizos a través de la fe y poner un ‘escudo’ ante la magia negra. ‘Aci Prensa’ compartió las oraciones que se le deben hacer a cada uno de ellos.
“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”
“¡Oh San Cipriano, protector ante la oscuridad, imploro tu guía y fortaleza! Concede paz a mi espíritu inquieto, disipa las sombras de la brujería que me rodean. Con tu luz divina, aleja los maleficios y hechizos que perturban mi ser, otorgándole tranquilidad y serenidad. Que tu poder celestial disuelva cualquier artificio maligno, brindándole seguridad y liberándome de la influencia negativa. Con humildad te invoco, Santo Cipriano, para que con tu intercesión celestial, mi vida florezca en armonía y protección, alejando todo mal y permitiendo que reine la paz en mi existencia. Amén.”
“Oh, Venerado, que has sabido domesticar al cuervo y a tus pies quedó vencido por tu audacia y fortaleza. Eres Omnipotente y Generoso, cual Jesucristo te ha enseñado. Te debes a tus fieles y respondes siempre con Amor desmesurado y contención. ¡Oh, Benito Santo, Contemplativo y Misericordioso!
Tú, ¡Adorado Santo Celestial, San Benito Abad! Solo tú podrías salvarme de este padecer; mi vida y objetivos han cambiado, desde que alguien con nefastas energías, me ha condenado a esta suerte tan adversa. Oh, Poderoso tú puedes contra el mismo demonio, y tanto más.
Eres inquebrantable y no te doblas ni un instante, cuando te proclamo, siempre escuchas mis ruegos y mis rezos por tu alma; a tus pies, arrodillado estoy, San Benito amado, contándote mi desaliento y mi dolor. ¡Ayuda, por favor!, pues alguien ha intentado envenenar mi corazón.
Te invoco para que saques de mi vida toda maldición que a mi alma quebrante, ya no puedo soportar este dolor. Con mi petición desencajada, te pido noble Santo, alivies y sanes el interior de mi ser, mi alma necesita de tu gracia, ya no puedo soportar mi padecer.
Apártame de todo riesgo espiritual; el veneno que han vertido en mi sensible paz, devuélvelo a quien me lo ha servido sin pedirlo, te imploro, ampárame de esta brujería que me han propinado, con silenciosa impiedad, oh, Santo puro y Milagroso, Padre Celestial.
Santo Benito, honorable y etéreo, no me abandones a esta suerte maldita, limpia mi alma de tanta bajeza, escucha mi plegaria, sáname el espíritu y devuelve el veneno a quien lo ha dejado en mi cuerpo y alma. Te dejo, oh, Santo, en esta oración, mi rezar más puro, sensible y leal, aguardo tu gracia, oh Santo Benito, digno de tu Altar. Amén.”
“Cristo conmigo, Cristo ante mí, Cristo tras de mí, Cristo en mí, Cristo bajo mí, Cristo sobre mí, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, Cristo cuando me acuesto, Cristo cuando me siento, Cristo cuando me levanto, Cristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí, Cristo en la boca de todo hombre que hable de mí, Cristo en todo ojo que me ve, Cristo en todo oído que me escucha”.
“¡Señor Jesús acudo a tu auxilio!
¡Virgen Santísima socórreme!
San Expedito, tú que lleno de valor abriste tu corazón a la gracia de Dios
y no te dejaste llevar por la tentación de postergar tu entrega,
ayúdame a no dejar para mañana lo que debo hacer hoy por amor a Cristo.
Ayúdame desde el cielo a renunciar a todo vicio y tentación con el poder que Jesús me da.
Que sea yo diligente, valiente y disciplinado al servicio del Señor,
y no me acobarde ante las pruebas.
Tú que eres el santo de las causas urgentes,
te presento mi necesidad (intención).
Sobre todo te pido que intercedas por mí para que persevere en la fe,y así llegue al gozo del cielo con Cristo,
con la Virgen María, los ángeles y los santos”.
Oh, santo ermitaño, guía mis pasos y rodéame con tu escudo de luz, para que nada me dañe y pueda seguir tus pasos de amor y rectitud. Amén.”