El reciente sismo que estremeció a Colombia volvió a traer a la memoria uno de los terremotos más devastadores de la historia reciente del país: el ocurrido el 25 de enero de 1999 en el Eje Cafetero. Aquel lunes, a la 1:19 de la tarde, la tierra comenzó a moverse con una intensidad que cambiaría la historia del Quindío. El Servicio Geológico Colombiano registra el evento como un sismo de magnitud 6,2, con epicentro en el departamento del Quindío y graves afectaciones en Armenia y otros municipios de la región.
De acuerdo con registros y estudios sobre el desastre, el movimiento principal tuvo una duración aproximada de 28 segundos. Un informe de evaluación de riesgos señala que, durante nueve de esos segundos, se alcanzó la mayor intensidad del movimiento. El impacto fue enorme: en cuestión de segundos, edificios, viviendas y estructuras que durante años habían formado parte de la vida cotidiana quedaron destruidos o gravemente afectados.
Sigue Leyendo: El periodista José Fernando Patiño hizo una petición para ayudar en las ciudades afectadas
El evento tuvo su epicentro en el departamento del Quindío, en inmediaciones del municipio de Córdoba, aproximadamente a 11 kilómetros al sureste de Armenia, de acuerdo con estudios históricos sobre el desastre. La cercanía con Armenia hizo que la ciudad recibiera algunos de los impactos más fuertes.
También se registraron daños importantes en municipios como Quimbaya, Circasia, Salento, Buenavista y Filandia, en Quindío; Pereira, en Risaralda; y Caicedonia, Alcalá y Ulloa, en el Valle del Cauca. En total, el SGC registra 28 municipios con daños.
El terremoto dejó 1.185 personas fallecidas y 8.536 heridas. Además, 35.972 viviendas quedaron totalmente destruidas o inhabitables y 6.408 fincas cafeteras sufrieron daños. El desastre también provocó pérdidas económicas enormes. El daño general fue calculado en aproximadamente 2,7 billones de pesos de la época, equivalentes al 2,2 % del PIB de 1998.
La emergencia tuvo además un elemento que complicó las labores de atención: la región atravesaba una temporada invernal. El terremoto provocó numerosos movimientos en masa y deslizamientos, algunos de los cuales interrumpieron vías y dificultaron el acceso a las zonas afectadas.
El terremoto de 1999 quedó grabado en la memoria colectiva de Armenia y del Eje Cafetero. Para quienes lo vivieron, 28 segundos fueron suficientes para transformar una ciudad y dejar una huella que continúa décadas después.
Hoy, cuando Colombia vuelve a experimentar fuertes movimientos telúricos, recordar aquella tragedia también sirve para insistir en la importancia de la prevención: conocer las condiciones de las viviendas, preparar un plan familiar de emergencia, identificar lugares seguros y saber cómo actuar durante un sismo puede reducir los riesgos cuando la tierra vuelva a moverse.
No te pierdas: Maluma se pronunció sobre el terremoto en Colombia: ” Hoy Colombia necesita de todos”
© CARACOL S.A. Todos los derechos reservados.
CARACOL S.A. realiza una reserva expresa de las reproducciones y usos de las obras y otras prestaciones accesibles desde este sitio web a medios de lectura mecánica u otros medios que resulten adecuados.