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El rincón del Eje Cafetero donde los mitos cobran vida: a tres horas de Manizales

A tan solo tres horas de Manizales, se encuentra un lugar con grandes paisajes, una riqueza cultural y una tradición en torno al café.

Paula Jiménez
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El Eje Cafetero es una región geográfica, cultural y económica de Colombia situadas en la cordillera Central de los Andes. Abarca principalmente los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, además de zonas limítrofes de Tolima, Valle del Cauca y Antioquia.

A finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, familias de Antioquia poblaron estas montañas. Cultivaron la tierra en laderas empinadas y fundaron pueblos con arquitectura de colores vivos. El café se volvió el motor de exportación y la base de la identidad de la zona.

Manizales, capital del departamento de Caldas, es una importante ciudad colombiana ubicada en la cordillera Central de los Andes. Conocida como la ciudad de las Puertas Abiertas y destaca por su tradición cafetera, su relieve montañoso y su alta calidad de vida e institucionalidad educativa.

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¿Cuál es ese rincón rodeado de mitos?

Se trata de Aguadas, un municipio ubicado en el norte del departamento de Caldas, a 126k, de Manizales. Conocido como la ciudad de las Brumas, hace parte de la Red de Pueblos Patrimonio y se destaca por su arquitectura colonial, su tradición cafetera y la elaboración artesanal del famoso sombrero aguadeño.

Establecido el 5 de julio de 1808 en plena zona de influencia de la colonización antioqueña. Emplazado sobre la cordillera central de los Andes, limita con municipios como Pácora, Sonsón y Abejorral. Su centro histórico fue declarado Monumento Nacional en 1982 y forma parte del Paisaje Cultural Cafetero.

¿Por qué es conocido por sus mitos?

El mito más famoso de Aguadas Caldas, es El Putas de Aguadas, una leyenda popular de la colonización antioqueña que personifica la valentía, el ingenio y el carácter emprendedor del habitante de la región. Nace en el siglo XIX durante la fundación de Aguadas y la colonización antioqueña, cuando los campesinos habrían trochas en la selva andina.

El personaje no es un espectro maligno como la Patasola o la Llorona, sino un arquetipo de audacia. Representaba al arriero o vaqueano capaz de sortear cualquier peligro o reto extremo. Fue popularizado en la literatura costumbrista regional y hoy simboliza la identidad colectiva. ‘El putas de aguadas son todos los aguadeños’ por su capacidad de salir adelante.

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