Viajar es uno de los placeres más inigualables que puede disfrutar el ser humano. Conocer nuevos lugares, ya sea en compañía de las personas que se aman o incluso en solitario, despierta dopamina, permite desconectarse de la rutina diaria y aliviar el estrés que conlleva el día a día. Colombia, por ejemplo, es uno de los países con mayor diversidad en el mundo y alberga maravillas escondidas a lo largo de todo su territorio. Sin embargo, más allá de sus fronteras, también existen destinos que han sido reconocidos por su grandeza histórica y arquitectónica.
Estas son conocidas como las maravillas del mundo, estructuras impresionantes que han marcado la historia de la humanidad y que, en muchos casos, se mantienen sorprendentemente bien conservadas. Visitarlas es sumergirse en escenarios únicos, rodeados de paisajes, ambientes y panorámicas que parecen sacadas de otro tiempo y que ofrecen experiencias visuales y culturales difíciles de comparar.
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Para hablar de las maravillas del mundo, es importante tener en cuenta que se dividen en dos categorías: las maravillas del mundo antiguo y las maravillas del mundo moderno. Dentro de las antiguas se encontraban la Gran Pirámide de Guiza, los Jardines Colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Templo de Artemisa, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría. De todas ellas, la Gran Pirámide de Guiza es la única que permanece en pie en la actualidad.
Ahora bien, si nos referimos a las maravillas del mundo moderno, estas representan algunas de las construcciones más impresionantes del planeta en la actualidad. Entre ellas se encuentran: Chichén Itzá en México, el Coliseo de Roma en Italia, el Cristo Redentor en Brasil, la Gran Muralla China, Machu Picchu en Perú, Petra en Jordania y el Taj Mahal en India, todas reconocidas por su valor histórico, cultural y arquitectónico.
La maravilla del mundo moderno más cercana a Colombia es el Cristo Redentor de Brasil, uno de los íconos turísticos más reconocidos a nivel mundial y una de las postales más emblemáticas de América Latina.
Se encuentra ubicado en la ciudad de Río de Janeiro, sobre el cerro del Corcovado, se eleva a 38 metros de altura (30 metros de la estatua y 8 metros de pedestal), lo que lo convierte en una de las esculturas más imponentes del mundo. Fue inaugurado en 1931 y desde entonces se ha consolidado como un símbolo de fe, paz y bienvenida para millones de visitantes.
Este monumento es tan visitado no solo por su significado religioso, sino también por la experiencia que ofrece. Desde su mirador se puede apreciar una de las vistas panorámicas más espectaculares de Río de Janeiro, incluyendo playas como Copacabana, el Pan de Azúcar y gran parte de la ciudad.
Viajar desde Colombia hasta Río de Janeiro puede tener un presupuesto aproximado entre 3 y 5 millones de pesos colombianos, dependiendo de la temporada y el tipo de viaje.
Vuelos ida y regreso: desde $1.800.000 COP
Entrada al Cristo Redentor: entre $70.000 y $100.000 COP
Alojamiento y alimentación: variable según el plan del viajero (Días, cantidad de personas, etc)
Esto convierte al Cristo Redentor en una de las maravillas del mundo más accesibles para los colombianos, ideal para quienes desean vivir una experiencia internacional sin viajar a destinos demasiado lejanos.
Escrito por: Stefania Torres
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