
Isabel estaba embarazada de Juan el Bautista y María acababa de aceptar ser la madre de Jesús tras la anunciación. Viene del latín Magnificat, que significa engrandece o proclama mi alma la grandeza del señor. En su significado María reconoce su propia pequeñez y exalta la misericordia de Dios.
Sigue Leyendo: ¿Cómo se reza un rosario en un funeral? Así puede pedir por el eterno descanso
“Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios,
mi salvador;
porque ha mirado la humillación
de su esclava.
Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahám
y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.”
Se debe rezar en el oficio de las vísperas de la Liturgia de las Horas de la Iglesia católica. Se canta o reza todas las tardes durante la oración de la tarde y destaca de forma particular en la fiesta de la Visitación, celebrada el 31 de mayo.
Puede recitarse sola como parte de los rezos de la mañana o de la noche, o para la consagración a la Virgen Maria. Muchos fieles la utilizan como una plegaria de protección y amparo en situaciones urgentes, graves enfermedades, miedo o problemas difíciles de solucionar.
No te pierdas: ¿Cuáles son las 4 formas de orar? Así funciona el método CASA para hablar con Dios