“Amado Dios, hoy me presento ante Ti con el corazón cargado por el peso de las preocupaciones económicas. Reconozco que Tú eres el dueño del oro y la plata, y que en Tu infinita bondad provees para las aves del cielo y los lirios del campo.Señor, te entrego mi ansiedad y este estrés financiero que nubla mi paz. Perdóname si he permitido que el miedo a la escasez me aleje de Tu confianza. Te pido que limpies mi mente de pensamientos de derrota y me llenes de la esperanza que viene de Ti.Dame, Padre, el don de la sabiduría para administrar con inteligencia lo que recibo. Ayúdame a ser un buen administrador, a tomar decisiones financieras prudentes y a encontrar soluciones creativas para mis deudas. Abre puertas de oportunidad que hasta hoy han estado cerradas y bendice el fruto de mi trabajo para que sea de testimonio de Tu favor.Declaro que ninguna cadena de ruina o estancamiento tiene poder sobre mi hogar. Renuncio a la desesperanza y decido caminar con la seguridad de que Tú eres mi Proveedor y Sostén. Que donde hubo escasez ahora fluya Tu abundancia, no solo para cubrir mis necesidades, sino para ser también una bendición para los demás.Descanso en Tu promesa de que nunca desamparas a tus hijos. Mi vida y mis finanzas están en tus manos. Amén.“
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