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Esta es la playa de La Guajira que enamora a sus visitantes: De arena blanca y agua azul

Esta playa ubicada en la Guajira es de las mejores opciones para visitar, ya que es reconocida por sus arenas blancas y aguas color turquesa, una opción que ofrece todo para sus visitantes.

Paula Jiménez
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La Guajira se ha consolidado como un destino de “cultura viva”, arte ancestral y ecoturismo transformador en Colombia, un territorio mágico en el extremo norte de Sudamérica donde el desierto se encuentra directamente con el mar Caribe. En los últimos años, el departamento ha experimentado un crecimiento sostenido en su sector turístico.

Busca cómo avanzar en el tema del turismo, porque adelanta la construcción de nuevos malecones turísticos, un ecoparque y mejoras sustanciales en la conectividad marítima. El aeropuerto Almirante Padilla de Riohacha ha experimentado incrementos notables en su flujo de pasajeros gracias al aumento de frecuencias aéreas directas.

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¿De cuál playa se trata?

Se trata de Mayapo, un corregimiento costero perteneciente al municipio de Manaure, en el departamento de La Guajira, Colombia. Está ubicado estratégicamente a solo 17 a 30 kilómetros al este de Riohacha, convirtiéndose en un punto de encuentro único donde la geografía árida del desierto guajiro choca directamente con las aguas turquesas del mar Caribe.

Se caracteriza por una franja de playas extensas, arenas doradas y un oleaje que varía de suave a moderado. Su clima es cálido, promediando los 32. Acompañando de una brisa constante. Una de sus mayores virtudes naturales es su régimen de vientos fuertes y continuos, como un lugar ideal para deportes extremos náuticos como el kitesurf.

¿Qué planes realizar?

Mayapo cuenta con vientos constantes y potentes que oscilan entre los 25, 30 y hasta 35 nudos casi todo el año, posicionándose a nivel internacional como el nuevo Brasil para los amantes de las velas. Además, ofrece aguas tranquilas y una enorme seguridad.

Muchos turistas también alquilan una enramada o quiosco de madera con hamacas frente al mar, escuchar cómo el viento dialoga con el litoral y caminar por kilómetros de playa sin interrupciones. El cielo se vuelve protagonista al teñirse de tonos naranjas, púrpuras y rosados intensos.

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