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Oración poderosa para una madre que está en el cielo: pida por su descanso eterno

Esta es la oración para pedir por el descanso eterno de una madre que partió del plano terrenal.

julian.carreno
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Oración mamá
Se acerca la celebración del Día de la Madre en Colombia, un festejo que, principalmente, busca rendir un homenaje y reconocimiento al rol más importante en el hogar. Este año, la celebración tendrá lugar el 10 de mayo. En Colombia la tradición católica es muy influyente, por lo que también se asocia al mes de mayo con la Virgen María, una figura muy importante en el catolicismo ya que representó a la madre de Jesucristo, el hijo de Dios.

Por otro lado, en Estados Unidos también se promovió e incluso se inició una campaña a inicios del siglo para adoptar esta celebración, que logró ser declarada para el segundo domingo de mayo. Además, la ley 28 de 1925 institucionalizó dos fechas importantes para el país. El primero es el 7 de agosto como el día de la Bandera o Batalla de Boyacá, mientras que el segundo domingo de mayo como homenaje a las madres.

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Oración para una madre que partió

 

Muchas personas no cuentan con la fortuna de tener viva a su madre, ya sea por diferentes circunstancias. Con esta oración, podrás pedir por su descanso eterno y también por protección y compañía para ti.

Madre, hoy es Día de las Madres y, aunque tu cuerpo ya no está, tu alma vive en los rincones más silenciosos de mi corazón. He venido a hablarte con la verdad desnuda de quien ha crecido, de quien ha caminado por la vida aprendiendo a ver no solo con los ojos, sino con el alma. Hoy no solo te recuerdo, te honro, mamá. Hoy no solo te lloro, te agradezco, mamita. Hoy no solo te amo, te libero y me libero.

Te pido perdón, mamá, por las veces que no supe entenderte, por las veces que te juzgué sin conocer tu historia completa, por las veces que esperé más sin saber todo lo que ya habías dado. Y también, desde lo más profundo, te perdono. Te perdono por tus silencios, por tus ausencias, por tus errores, por tus heridas no sanadas que tal vez dejaron un eco en mí. Pero también, mami, te pido perdón por mis silencios, ausencias y errores, y por mis heridas no sanadas.

Hoy comprendo que hiciste lo que pudiste con las herramientas que tu alma y tu tiempo te permitieron. Gracias, madre, por cada plato servido, por cada noche de desvelo, por cada palabra de aliento y también por los silencios que hoy aprendo a traducir. Gracias por cuidarme, por sostenerme, por darme la vida, por enseñarme lo que supiste y por el amor, el que vi y el que no supe ver.

Te reconozco, mujer, no solo como mi madre, sino como hija de la vida, como alma que caminó su propio sendero, como ser humano que luchó, soñó, se cansó, se quebró y siguió. Hoy te doy tu lugar en mi corazón, sin exigencias, sin cadenas, sin condiciones. Hoy te dejo ir con amor porque en mi alma ya no hay resentimiento, solo gratitud por tu paso por esta tierra, por tu legado, por tu sangre que aún corre en mis venas.

Y te bendigo, madre mía. Bendigo tu alma donde quiera que estés. Bendigo tu memoria, bendigo tu nombre y bendigo tu historia. Bendigo nuestra relación tal y como fue y bendigo mi presente porque estoy despertando, estoy creciendo y puedo agradecer con conciencia el milagro de haber sido tu hija.

Descansa en paz, descansa en luz. Yo aquí seguiré sanando, pero ya no desde el dolor, sino desde el amor que no muere, desde la comprensión que da la fe, desde la certeza de que Dios estuvo, está y estará en todo. Amén.

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