
La grasa de la estufa se vuelve difícil de quitar por el calor de la cocción. El aceite, al caer sobre el metal caliente, pierde sus componentes ligeros por evaporación, por lo que se oxida, se oscurece y se endurece. Las altas temperaturas hacen que las moléculas de grasa se enlacen entre sí y formen una capa dura y resinosa.
Cada vez que se cocina, caen nuevas salpicaduras de aceite que se pegan y se endurecen encima de las capas anteriores, volviendo la costra cada vez más gruesa. La grasa fundida penetra en los poros microscópicos del acero o del esmalte de la estufa, sellándose con fuerza.
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Se necesita:
En un recipiente, mezcla las 3 cucharadas de bicarbonato de sodio con el chorrito de vinagre blanco y el jabón líquido. Verás que hace una reacción efervescente que es normal.
Se debe untar la pasta sobre todas las zonas afectadas por la grasa pegada y los quemadores. Se deja actuar entre 10 y 15 minutos. No talles de inmediato. Permitir que la mezcla repose ablanda químicamente las costras de suciedad, ahorrándote el esfuerzo de frotar duro.
Pasado el tiempo, frota suavemente con el lado blando de una esponja húmeda, realizando movimientos circulares. Verás cómo la grasa se despega de forma fácil. Al finalizar, se debe pasar un paño húmedo limpio para quitar todos los residuos.
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